¿Qué es el individuo pues si no la más necesaria de las abstracciones? La indiscutible relación entre éste y su entorno [O como diría Ortega, sus circunstancias] le esclaviza. El individuo redunda a la sociedad de la que es usuario. ¿Qué es el individuo pues si no la unidad anatómica de las sociedades? Sin embargo, no sería éste tan solo componente de la sociedad, sino también conclusión de esta. El individuo ejercería pues, al mismo tiempo, de sujeto y objeto. Aquello que compone la sociedad, la trascendencia de ésta, acabaría únicamente recayendo en aquello sobre lo que está construida.
Esta afirmación podría ser tomada como precepto esencialista. La individualidad es intrínseca a la sociedad, en tanto que hay un alma social en lo humano, que le precede. Nada de esto sería lo que pretendo enunciar. La tesis que intento defender es que quizá la libertad individual podría ser cuestionada, alegando una sola libertad colectiva actual, una inercia social, un automatismo que rige y vertebra al ser, haciendo de éste un objetivo imposible de lograr.
De esta manera, el ser sería recursivo a la libertad. Esto ocurre [y por tanto se defiende] de manera natural, orgánica. Aquél que entra en consciencia de su propia existencia, de su propia construcción, cae en el desamparo, en lo terrible, lo nauseabundo. Si no hay nada inherente a nuestra propia condición, si no hay algo humano en sí, ¿cómo se es? ¿qué es lo que se espera de nosotros? ¿acaso entonces hay algo bueno o malo? ¿Existe el hombre bueno, si no existe lo bueno en sí? La libertad parece sernos un castigo, una ausencia de significado, de camino, de en lo que convertirse. Esto deriva en un gregarismo autómata, una sociedad que hace eco de sí misma, atravesada por verdades absolutas que llenan de significado porque evitan la libertad [evitando así lo nauseabundo, lo absurdo] El ser humano tiene miedo de la libertad, y por ello se entrega a la sociedad ciegamente. El gregarismo es una respuesta entonces al no saber hacer, a la incertidumbre, al temor. Precisamente a esto es lo que me refería al principio del texto. Lo social no precede a lo individual, sino que es la conclusión necesaria.
Esto podría entonces concluir en una solución obligada: el individuo sólo será individuo cuando se desprenda de la sociedad, cuando intente sublimarse, depurarse, fuera "del rebaño". Sin embargo, quizá no hubiese que buscar la muerte de lo gregario per se, sino del gregarismo autómata, del cordero que redunda un sistema que lo instrumentaliza, y del que nunca podrá beneficiarse. Un sistema que le roba el ser, en tanto que le roba la libertad, asumiendo que el ser sólo es ser cuando es libre, y que éste precede a la esencia, en tanto que el humano se hace a sí mismo, no habiendo nada humano en sí que lo preceda.
La sublimación de la sociedad, la depuración de un refugio existencialista que aliena y esclaviza al ser, en tanto que pretende librarle de su libertad, paradójicamente, concluiría justo en la situación inicial. Aquello de lo que se huiría acabaría concluyendo en el retorno: si todos los individuos de una sociedad trascendiesen de ella, si lo social no fuese más que la suma de lo individual, y no la conclusión de ésta [si rompiésemos la enunciación inicial de este texto] los individuos más débiles que fuesen atacados por los deseos individuales del resto se agregarían. Es decir, la subsistencia individual se basa en relaciones de poder, puesto que para el cumplimiento de la satisfacción de uno se ha de establecer el sometimiento [pacífico o no] del otro. En otras palabras, el ser sería una disputa, en tanto que lo sería la libertad. Las relaciones de poder suponen en sí mismas una destrucción de la libertad, pues quien ostenta el poder esta merced de éste mismo, y quien está subyugado a él entrega lo libre a quien le posee.
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