Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2022

la colectividad de lo humano

¿Qué es el individuo pues si no la más necesaria de las abstracciones? La indiscutible relación entre éste y su entorno [O como diría Ortega, sus circunstancias ] le esclaviza. El individuo redunda a la sociedad de la que es usuario. ¿Qué es el individuo pues si no la unidad anatómica de las sociedades? Sin embargo, no sería éste tan solo componente de la sociedad, sino también conclusión de esta. El individuo ejercería pues, al mismo tiempo, de sujeto y objeto. Aquello que compone la sociedad, la trascendencia de ésta, acabaría únicamente recayendo en aquello sobre lo que está construida.  Esta afirmación podría ser tomada como precepto esencialista. La individualidad es intrínseca a la sociedad, en tanto que hay un alma social en lo humano, que le precede. Nada de esto sería lo que pretendo enunciar. La tesis que intento defender es que quizá la libertad individual podría ser cuestionada, alegando una sola libertad colectiva actual, una inercia social, un automatismo que rige y v...

El afecto de estar seguro

Entrever, pero al mismo tiempo creer fervientemente. Quizá sea la dualidad más verdaderamente humana. Hablamos de la autoconsciencia y la introspección, pero siempre en términos de hacer, nunca de estar, ¡mucho menos de ser! ¿Quién querría vivir detrás del telón? En una sociedad de verdades pactadas y realidades aprendidas aquel que acepta su propio ser está condenado a la levedad, a la nada, al no ser. La propia consciencia del ser deviene justamente en su negación más rotunda. Quizá no sería tan descabellado entonces aceptar que no estamos preparados ni para aceptar el ser, ni la ausencia de este. Tapamos nuestra incapacidad de imaginarnos no siendo con la misma fe que abrazamos la inercia social que parece regir nuestra verdad.  Elegiríamos entonces nuestras relaciones amorosas conscientes de los motivos que nos lanzan hacia los brazos de la otra persona, pero creyendo fervientemente que son puros. Hablaríamos entonces en los mismos términos de amar y de morir. ¿Cómo entonces se...

ídolo

La construcción del yo no es en sí misma, sino por la negación de ser otro. No hay un yo mismo, sin una definición del tú, en otras palabras, yo soy yo, porque no soy tú. Este axioma a priori evidente, casi ridículo, explica como la propia naturaleza de lo social nos configura como individuo, la autoconsciencia que nos condiciona y que, por obligación, nos acaba definiendo. La persona ha de reconocer a la otra para negar ser ella, convirtiéndola entonces en sí misma. De esta forma, aceptamos entonces que la propia definición de individualidad es recursiva pues el entorno nos precede definiéndonos después. Seres subordinados a su propia autocompresión que les convierte en esclavos de la veneración, la ovación y el prestigio. Animales que bajan la cabeza al suelo en medio de una reverencia recibida por un banquete de aplausos que, al mismo tiempo, ponen fin a la obra y principio al artista, al becerro de oro, al ídolo .