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El himen como control social

Antes de analizar la repercusión social que la virginidad y, por tanto, el himen ha tenido/tiene en las sociedades, hemos de ponernos en tesitura. Vamos a hablar de qué es el himen y su peritaje médico, todo desde un punto de vista científico y, por ello, empírico.

¿Qué es el himen? El himen es una membrana elástica incompleta situada, más o menos, a dos centímetros en el vestíbulo vaginal. Es decir, nos separa a la vulva de la vagina. Tenemos varias formas de himen:

Como podéis observar y, como antes ya os he comentado, el himen es una membrana que no cubre totalmente a la vagina, al menos no en un sujeto inspeccionable. ¿Por qué? Porque en el inicio del desarrollo embriológico el himen si cubre totalmente, pero durante el desarrollo fetal se retrae. En cristiano, que el himen al formarse sí cubre totalmente a la vagina, pero después, a medida que vamos avanzando como feto, se retrae. Según su retracción, el tipo de forma. La ausencia de este suceso nos llevaría a la situación patológica de himen imperforado (se ha intervenir).

Hay ciertos profesionales de la salud que afirman que el himen es avascular (no posee vasos sanguíneos) para defender que el sangrado producido, normalmente, en las primeras relaciones sexuales no es debido al himen. Esto es parcialmente cierto: Primero debo dejar muy claro que el himen que está vascularizado, al ser una estructura poseedora de tejido conjuntivo. Aunque sí que es cierto que su rotura no suele producir sangrados o, en caso de haberlos, muy débiles.

Entonces, ¿el sangrado en las relaciones primerizas es debido a la rotura del himen? A estas alturas del hilo nos falta información y contexto. He de introducir primero el concepto de himen complaciente (HC). El himen complaciente es aquel himen que no puede ser dañado por penetración vaginal o, mejor dicho, es aquel que distiende sin romperse. En un estudio con 133 mujeres de edad media 14.4 años, el 46.3% poseía HC. Si inferimos estos resultados (aunque, realmente, la muestra no es del todo significativa) prácticamente, la mitad de las mujeres tienen hímenes que no sufrirán daños al someterles a estrés físico debido a su gran elasticidad.

 Pero ¿qué hay de la otra mitad? Bien, las mujeres con himen no complaciente podrán sufrir la rotura del mismo por las siguientes causas (bastantes conocidas por la cultura popular):

-Penetración vaginal 

-Entrada de un tampón

-Gimnasia rítmica 

-Hípica o ciclismo

Sin embargo, hay varios factores que dificultan este proceso y su detección. Según el tamaño del himen y de los objetos introducidos (pene, juguete, tampón...) puede que el himen no sufra el suficiente estrés elástico como para romperse. Además, la rotura puede no ser visible debido al gran proceso de cicatrización del tejido. Esto, dificultaría el proceso de peritaje médico.

Con todos estos conocimientos, podemos resolver la anterior pregunta ¿es el sangrado de las relaciones sexuales primerizas causado por la rotura del himen? Podemos afirmar que en la mayoría de los casos no será así. ¿Entonces, por qué se produce? Muy simple: La primera vez es un acto demonizado, lleno de suposiciones y mitos. La mujer presupone que será un proceso doloroso. ¿Qué conlleva esta predisposición? Un aumento del estrés psicológico, esto dificultará el proceso de dilatación y secreción de fluidos. ¿Cuál es el resultado? Una vagina poco lubricada y de poco diámetro. ¿Pronóstico más factible? Rotura de las paredes de la vagina. Desgarro vaginal. Esto nos produciría un evidente dolor y sangrado.

 Ante todos estos datos, ¿qué ha dicho la comunidad científica? Bien, la OMS, junto con la ONU, pidió en 2018 que se cesasen las pruebas de virginidad por falta de evidencia científica y "por ser una práctica humillante, dolorosa y traumática"

 Sin embargo, ¿cuál es el contexto mundial? Pues bien, actualmente estas revisiones se llevan a cabo en, como mínimo, 20 países. ¿Y el contexto social? Es completamente imposible negar la evidente influencia de la virginidad en la mayoría de las sociedades que conocemos. Esto tiene un encaje en el pensamiento religioso de la pureza y en las maniobras coercitivas capitalistas y pre-capitalistas para mantener su status quo por medio de la monogamia (dirigirse a la entrada "Género" para más sobre este tema). De esta forma, se trazó un eje. La virginidad será la NO penetración ejercida por un hombre sobre una mujer. La sexualidad quedaba definida, quedaba sentenciada. Quizá estas últimas líneas os hayan parecido algo sensacionalistas, pero cómo definimos nuestra sexualidad define, en gran parte, nuestro paradigma social. El himen y la virginidad han sido y siguen siendo un elemento de represión, de sometimiento.

Las aulas no exponen de forma clara la información, no tumban viejos mitos, no arrojan claridad científica a este escenario de imprecisión, supersticiosidad y mentiras que solo contribuyen al mantenimiento de la represión de la sexualidad y el yugo de la mujer. Actualmente hay sociedades donde, para casarte, has de demostrar tu virginidad, has de ser examinada. Quizá, por lo normalizado que podamos tener este proceso no nos suponga "para tanto", pero realmente es un ataque a la libertad e integridad de un individuo. Supone una clara violación de los derechos humanos que se suma a tantas otras situaciones que permitimos y pasamos por alto. 


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